Mizette
HISTORIA
A los pies del pueblo medieval de Monsaraz, entre los campos y los viñedos del Alentejo, la pequeña localidad de Reguengos de Monsaraz concentra la actividad económica de esta región rural de Portugal.
Tras las paredes encaladas del taller, cinco trabajadoras, absortas en su labor, se afanan en telares con varios siglos de antigüedad. En los años 30 eran 50.
Siempre las mismas máquinas, los mismos gestos, el mismo ruido entrecortado; los mismos motivos, los mismos colores intensos y vibrantes en esas«mantas»con las que antaño se abrigaban los pastores para protegerse del frío.
Mizette, una altiva holandesa que llegó en los años 60, se hizo cargo de la fábrica, que se encontraba prácticamente abandonada tras la Revolución.
Gracias a ella, este legado adoptado —recientemente transmitido a unos empresarios portugueses— continúa con gran entusiasmo: las tejedoras experimentadas transmiten sus conocimientos a las más jóvenes, los motivos tradicionales se enriquecen con nuevos diseños y se introducenel«shockingpink»y otros colores nuevos a petición de sus clientes de todo el mundo…
Entre las volutas azules de su cigarrillo, que se consume solo, apoyado en el cenicero de su escritorio, Mizette estudia un encargo para un nuevo hotel de la región…