David dejó atrás su vida como financiero en Londres para dedicar sus habilidades y su formidable energía al negocio familiar de cuchillería.
En Solsona, en los Pirineos catalanes, se fabrican cuchillos de trabajo desde hace cinco siglos.
Para los campesinos, para los pastores, para los pescadores…
Una tradición y una industria que en su día fue floreciente, de la que los talleres siguen siendo los mejores testimonios.
La empresa, fundada en 1917, debe su reputación a un acero bien templado y a unas hojas perfectamente afiladas a mano.
Como proveedor tradicional de las regiones de Barcelona y Girona, la empresa se ha ido consolidando progresivamente como un actor sólido en el mercado europeo.
Manteniendo en todo momento el equilibrio entre la tradición artesanal y la técnica moderna.
En casa de David,«se va forjando la historia con el paso del tiempo»*
(* «La historia se forja con el paso del tiempo»)