Cestas de pescadores
HISTORIA
En una callejuela de Tortellà, una pequeña localidad catalana, el escaparate de una tiendecita que parece sacada de un recuerdo de antaño: allí se venden caramelos, juguetes, también cigarrillos, libros y periódicos.
Allí, dos niños están desembalando un juego nuevo. Su madre está ocupada. Al fondo, una puerta acristalada da al reino de Dani: un taller de cestería.
Este hombre solo habla catalán. Fabrica cestas para que las técnicas no se pierdan en la inmensidad del tiempo.
Cestas de pescador, cestas celtas y otras«cistellas»de todo tipo.
Dani aprende sobre la marcha, probando diferentes fibras e intercambiando experiencias con otros cesteros, tanto en Cataluña como en Francia y más allá.
Valora su libertad y la sencillez de una vida que protege de las ambiciones vanas; esa sencillez en la que, según él, tiene su origen la belleza.
«Queremosaportarnuestrogranitodearenaparaque elmundoseaunlugarmásnaturalybonitoen el quevivir, donde labellezacomienceenla sencillez»